En un reciente informe, se analizan los efectos del actual modelo de transporte y cuáles son las alternativas más sostenibles con el medio ambiente.

En España, alrededor del 25% de las emisiones de CO2 que se vierten en la atmósfera corresponden al transporte. Se calcula que actualmente existen en el mundo 1.200 millones de vehículos, de los cuales casi 30 millones corresponden a nuestro país. Se calcula que esta cifra irá en aumento, hasta superar los 2.000 millones de vehículos en el mundo antes de 2050.

A la luz de estos datos, recogidos en el informe recién publicado por la iniciativa “Enlázate por la Justicia” bajo el título “Transporte y Energía”, caben pocas dudas sobre la urgencia de abordar cuáles son los hábitos de transporte en nuestras vidas y tomar conciencia, como se indica en el subtítulo del informe, de que “cada vez que decides cómo moverte, decides en qué mundo quieres vivir”.

Para las entidades que impulsan la campaña “Si Cuidas el Planeta, Combates la Pobreza” liderada por “Enlázate por la Justicia” –Cáritas, CEDIS, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES (Red de Entidades para el Desarrollo Solidario)—, es prioritario seguir avanzando en la toma de conciencia de los riesgos que se identifican en la encíclica Laudato sí del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común. Y uno de ellos es el que representa el mal uso del transporte en la vida moderna.

Como se señala en el número 153 de la encíclica, “la calidad de vida en las ciudades tiene mucho que ver con el transporte, que suele ser causa de grandes sufrimientos para los habitantes (…) Muchos especialistas coinciden en la necesidad de priorizar el transporte público. Pero algunas medidas necesarias difícilmente serán pacíficamente aceptadas por la sociedad, sin una mejora sustancial de ese transporte que, en muchas ciudades, significa un trato indigno a las personas, debido a la aglomeración, a la incomodidad o a la baja frecuencia de los servicios y a la inseguridad.”

Este es el objetivo del Informe “Transporte y Energía”, en el que se abordan tanto las causas y consecuencias de nuestros hábitos de vida en este ámbito, las soluciones existentes y los cambios en el plano personal, eclesial, comunitario y político que pueden impulsarse para avanzar hacia un nuevo modelo de movilidad sostenible basado en el respeto al medio ambiente.

CONSECUENCIAS Y EFECTOS

En el apartado de consecuencias, se señalan los problemas de la contaminación del aire y la salud que conllevan los actuales medios de transporte basados en motores de combustión y el uso masivo del transporte privado, así como las limitaciones que presentan alternativas como el coche eléctrico, las consecuencias que conlleva la aglomeración de tráfico en el uso del tiempo y la ordenación del territorio, o los cada vez mayores condicionantes que suponen las etiquetas medioambientales a la hora de comprar un vehículo.