Historias de artesanía en Palestina
Riham y Rana son dos mujeres artesanas que están ayudando a sostener a sus familias.
En Palestina, dos mujeres artesanas están convirtiendo pequeños proyectos en negocios sostenibles con los que ayudan a sus familias a salir adelante.
La historia de Riham
Riham tiene 39 años y vive en Belén. Su pasión por la madera y la artesanía minuciosa la heredó de su padre. Inspirada por el trabajo paterno, estudió carpintería en la Escuela Salesiana y comenzó a producir pequeñas piezas artesanales. Con cada nuevo artículo, ganaba experiencia y perfeccionaba sus técnicas. Con el tiempo, decidió crear una marca, “Hakayat Zawya”, que reflejara su creatividad y expresión personal. Pero su potencial se veía limitado por la falta de herramientas y recursos. La producción era lenta, los canales de comercialización eran débiles y su base de clientes seguía siendo, en gran medida, local.
El punto de inflexión se produjo cuando fue seleccionada para recibir apoyo a través del proyecto “Mejora de la empleabilidad y la competitividad de las iniciativas económicas llevadas a cabo por mujeres refugiadas en situaciones vulnerables en el distrito de Belén, Palestina” impulsado por Cáritas. Riham recibió un conjunto de equipos, que incluía máquinas para cortar madera, una herramienta láser de alta precisión y una Tablet. Ahora puede aceptar más pedidos, lo que ha contribuido a aumentar sus beneficios y a una mayor estabilidad financiera.
El apoyo no se limitó al equipo. A través de la formación en marketing y venta on line Riham amplió su base de clientes a través de las redes sociales, introdujo diseños nuevos y logró colocar sus productos en tiendas locales.
Hoy en día, Riham produce artículos de madera de alta calidad con detalles finos, tiempos de producción más rápidos y una visión artística renovada. Su taller también se ha convertido en un verdadero espacio familiar. Su hijo la ayuda a cortar y pintar la madera, mientras que su hija, que estudió diseño gráfico, trabaja en diseños digitales y promociona la marca en las redes sociales. Este esfuerzo compartido ha fortalecido tanto el negocio como el sentido de pertenencia y orgullo de la familia.
La creatividad de Rana
Rana, de 27 años, es otra de las participantes en el proyecto de Cáritas. Tiene una marca de tazas personalizadas decoradas con diseños tridimensionales hechos a mano con arcilla y cerámica llamada “Rana Handmade”. Cada taza se crea para una persona específica, con detalles que reflejan su personalidad, sus intereses o una ocasión especial. En lugar de suministrar a grandes tiendas al por mayor, Rana decidió centrarse en pedidos individuales para que cada pieza fuera única.
Rana descubrió este tipo de arte durante su primer año de universidad, cuando vio a un artista extranjero haciendo un trabajo similar en las redes sociales. Decidió probarlo ella misma. Tenía la creatividad, pero le faltaban las herramientas, los materiales y las habilidades empresariales para crecer de verdad.
Gracias al apoyo que recibió de Cáritas, Rana pudo mejorar sus herramientas y transformar su forma de trabajar. Ahora, una batidora sustituye las largas horas de amasar arcilla, lo que le ahorra tiempo y esfuerzo y le permite preparar cantidades mayores. Un ordenador portátil y una impresora le dieron un control total sobre su marca; en lugar de depender de otros para diseñar e imprimir etiquetas, rótulos y embalajes, ahora lo diseña e imprime todo ella misma, a un coste menor y con un aspecto profesional. Los moldes de silicona y los cortadores de arcilla le abrieron las puertas a una mayor variedad de formas y diseños en 3D, lo que aceleró la producción y le permitió experimentar con nuevos estilos que eran difíciles o imposibles de crear solo a mano.
También recibió 500 tazas blancas de alta calidad, lo que redujo sus costes de producción y le permitió responder rápidamente a la demanda de los clientes. Con más materiales, mejores herramientas y una marca más sólida, Rana salió del espacio online y ahora participa en bazares locales, donde puede conocer a los clientes cara a cara, contar la historia que hay detrás de cada taza y construir su marca en la comunidad.
Las trayectorias de Riham y Rana demuestras cómo el apoyo, combinado con el talento y la perseverancia, puede convertir una idea en una microempresa sostenible que genera ingresos y reconocimiento.



