Noticia13/04/2026

Cáritas Mérida-Badajoz consolida su programa de vivienda como respuesta a la exclusión residencial un año después de la apertura del bloque de Suerte de Saavedra

La entidad presenta el balance de su programa en el primer aniversario del edificio de Suerte de Saavedra en Badajoz: 10 familias y 59 personas acompañadas.

  • El programa cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Badajoz y la Junta de Extremadura, en el marco del Plan de Vivienda y las ayudas al alquiler.

En Extremadura, FOESSA advierte de que el acceso y el mantenimiento de una vivienda adecuada se han consolidado como un factor clave de exclusión, ya que el 22,1% de la población presenta algún problema de exclusión en la dimensión de la vivienda. Esta realidad tensiona los presupuestos familiares y empuja a muchos hogares a situaciones de inseguridad o inadecuación residencial.

Tener un lugar donde cerrar la puerta, descansar y recuperar la calma es, muchas veces, el primer paso para poder retomar un proyecto de vida. Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz presenta el balance del programa de vivienda tras el primer año de funcionamiento del edificio de Suerte de Saavedra (Badajoz), un refuerzo para el programa que busca ofrecer una alternativa normalizada de alojamiento a personas y familias en situación de exclusión residencial y sostener procesos de recuperación e integración social a través del acompañamiento.

«La vivienda es un instrumento dentro de la intervención. Cuando una persona cuenta con un espacio de calma, seguridad e intimidad, puede atreverse a dar pasos más firmes en otras dimensiones de su vida», señala Elisabeth Ballesteros, directora del programa de vivienda de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz. «Nuestro objetivo es que el hogar sea un punto de apoyo para recuperar autonomía, vínculos y acceso a derechos».

Durante este tiempo, el programa de vivienda de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz ha dado respuesta a diversas realidades: familias monoparentales con hijos, familias migrantes que procedían de infravivienda o de situaciones ilegales en el alquiler, personas en situación de sin hogar sin opción habitacional y personas que necesitan una intervención específica en procesos de estabilización vinculados a adicciones o salud mental en contexto de sinhogarismo.

Un programa con respuestas ajustadas a cada proceso

El programa se articula en distintas modalidades de vivienda, adaptadas a las necesidades y al momento de cada proceso. En el caso de las familias, Cáritas Mérida-Badajoz dispone de 8 viviendas (cinco de larga estancia y tres de emergencia). Desde la apertura del edificio en el barrio de Suerte de Saavedra de Badajoz, en febrero de 2025, la entidad ha acompañado a 10 familias, de las cuales dos han podido salir del programa tras resolver sus dificultades y encontrar una alternativa habitacional de manera autónoma.

Para las personas que requieren un apoyo más intensivo, el programa incluye recursos tutelados y semitutelados (con distintos niveles de supervisión), y una red de viviendas orientadas a personas en exclusión social con autonomía, mujeres que han sufrido violencia de género y no acceden a recursos especializados, jóvenes mayores de 18 años que salen de la tutela y no tienen red familiar, personas migrantes en situación administrativa irregular sin acceso a otros recursos residenciales, personas mayores solas a la espera de recurso y personas en situación de sin hogar de largo recorrido.

En conjunto, durante el periodo analizado, el programa ha acogido a 10 familias y 59 personas individuales.

Avances en los itinerarios y acceso a derechos

El balance recoge avances relevantes en los itinerarios: 14 personas han logrado acceder a una vivienda y 8 han accedido a un puesto de trabajo a través del programa de empleo de la entidad; además, se han realizado derivaciones a recursos adecuados (por ejemplo, residencia de mayores) y retornos a la red familiar cuando ha sido la alternativa más segura.

El programa subraya también un elemento clave para el acceso a derechos: todas las personas que han pasado por los recursos han podido empadronarse, facilitando el acceso a otros recursos de la administración (salud, educación, prestaciones, empleo y participación en el barrio).

El principal reto: las “salidas” en un mercado que expulsa

Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz sitúa uno de los retos más determinantes en la fase final: el acompañamiento en la búsqueda de alquiler u otra alternativa habitacional. «En este momento es donde más dificultades se están encontrando por la falta de vivienda disponible, las condiciones exigidas por el mercado (contrato, nómina) y los miedos o prejuicios hacia determinados colectivos», explica Ballesteros.

Para responder a esta dificultad, desde Cáritas se ha impulsado el taller de búsqueda de vivienda, donde se trabajan habilidades prácticas (búsquedas adaptadas, preparación de llamadas y visitas) y se refuerza el acompañamiento en los procesos de salida. En este acompañamiento resulta clave la ayuda al alquiler para personas vulnerables que gestiona la Junta de Extremadura, y que Cáritas tramita junto a otras entidades del tercer sector: aunque no resuelve la escasez de vivienda disponible, amortigua los costes iniciales y refuerza la motivación de las personas para dar el paso hacia la autonomía.

Trabajo en red para sostener procesos

Más allá de los datos, la institución de la Iglesia destaca que la coordinación con las entidades derivantes resulta esencial, especialmente con servicios sociales, Cáritas parroquiales y otras entidades del tercer sector, porque «un proyecto tan complejo requiere de la intervención de los distintos agentes que acompañan a las personas», manifiesta Ballesteros.

Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz insiste en que la vivienda es un derecho y una base imprescindible para la inclusión, y subraya la importancia de reforzar medidas y coordinación en el territorio para sostener salidas reales a la exclusión residencial.

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